
Tus pulmones
Todos sabemos que el oxígeno es un elemento clave para la supervivencia. Se encuentra en el aire que respiras, en tus pulmones y en tu sangre. Lo que igual no sabes es cómo el oxígeno se cuela a tu sangre y recorre tu cuerpo. ¡Pon atención!
Integración
Inhalas y exhalas aire por tu
nariz y boca. El aire que llega a tus pulmones se disuelve en la pared
líquida de los alveolos, o sea tus
pulmones. El oxígeno que se incorpora a la pared pasa a los glóbulos rojos mientras estos cruzan por los capilares alveolares. Y así es cómo el oxígeno se integra a nuestra
sangre.
Tipos de vasos sanguíneos
Hay tres tipos de vasos sanguíneos que transportan la sangre desde los pulmones hasta
cada una de las células en tu cuerpo.
Arterias: llevan la sangre oxigenada del corazón a los tejidos y órganos, tal como tu cerebro, riñones e hígado. Las arterias tienen paredes musculosas y su tamaño se va afinando al alejarse más del corazón. Al llegar a su tamaño más diminuto éstas se convierten en capilares.
Capilares: los vasos sanguíneos más pequeños. Estos son los conductos entre tus arterias y venas.
Venas: transportan la sangre “usada” de todo tu cuerpo de regreso hacia tu corazón. Éstas se van ensanchando mientras más se acercan al corazón.
Datos interesantes
La única parte de tu cuerpo que no recibe suministro de sangre es la cornea de tu ojo. Recibe oxígeno del aire con el que está directamente en contacto.
Una seria quemadura causada por el sol puede dañar los vasos sanguíneos tan severamente que se puede tomar de 4 a 15 meses para que se recuperen completamente.
El corazón humano bombea con tanta presión que podría llegar a lanzar sangre hasta 10 m (30 pies) de distancia desde el cuerpo.
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