Ser delgada... ¡¿o morir en el intento?!
Anorexia nerviosa y bulimia nerviosa son enfermedades psiquiátricas que afectan a más de cinco millones de estadounidenses, tanto mujeres como hombres. Si esta cantidad no te asombra, entonces escucha esto: Miles de estas cinco millones de personas morirán a causa de trastornos físicos resultado de la enfermedad. Vivimos en una cultura donde ser delgado está de moda y todos nos hemos preocupado por el sobrepeso y la imagen corporal.
¿Qué es la Anorexia?
La Anorexia Nerviosa es una enfermedad donde el individuo se obsesiona con la dieta y ser delgado, y esa obsesión causa una pérdida excesiva de peso. La preocupación de la persona anoréxica con la comida y el peso es demasiado, y provoca un odio de sí mismo. Los anoréxicos tienen una imagen distorsionada de sus cuerpos: A pesr de ser demasiado delgados se piensan gordos. Hay muchas teorías sobre la causa de la anorexia. Algunos psicólogos creen que la anorexia se causa por otros problemas psicológicos, como la falta de control. Cuando una persona siente que no tiene control de una situación (tal vez de la escuela, la familia, el trabajo, etc.) trasfieren esa necesidad de control hacia sus cuerpos.
Los anoréxicos pesan 25% menos que otras personas de su edad y estatura (o incluso aún menos). Además de los problemas de salud que esto provoca, los anoréxicos se deprimen, se sienten solos y se avergüenzan de su apariencia.
Señales de anorexia
Aquí te mostramos algunas, aunque no las únicas:
La anorexia puede matar
¡Los hechos!
Historia personal de una lectora:
Cuando tenía 14 años. Me volví anoréxica. Me obsesionaba por mi peso, pensaba que era gordísima. Perdí peso al no comer. No podía comer en frente de otras personas. No quería que me vieran comer. Era muy extraño. Me levantaba y no comía nada en el desayuno. Empecé a tomar mucho café negro (porque la leche y azúcar eran demasiadas calorías). Tomaba café a la hora de la comida. Después de la escuela, tenía tanta hambre que sentí que me desmayaba y entonces comía un consomé. Eso era todo para todo el día. A la hora de la cena me sentía llena por el consomé, así que no comía nada. Me acuerdo que mis padres se preocupaban mucho. Me decían que estaba enferma y que iría a dar al hospital. Yo les preguntaba que cuál era el problema, si sólo quería perder peso porque estaba muy gorda. Les decía: “Estoy tan gorda, que no importará si pierdo unas cuantas libras”. La verdad es que yo me miraba en el espejo y veía una chica gorda a pesar de que pesaba 40lbs por debajo de lo que debía. Ahora me siento mejor, pero me volví a enfermar en la universidad.
Si hay algo que puedo compartir contigo, es esto: Tu valor como persona no se mide en libras o kilos, ni se ve en el espejo. Son tus pensamientos, acciones y contribuciones lo que cuenta en este mundo.
Este artículo está dedicado a Joan.
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