Lo que hay que saber acerca de los lentes de contacto
¿Estás harto de usar lentes que se resbalan en tu nariz a cada rato? Entonces, ¿por qué no pruebas usar lentes de contacto? lee a continuación todo lo que necesitas saber acerca de los lentes de contacto, incluyendo cuales son los adecuados para ti y cómo cuidarlos correctamente.
Lentes de Contacto – ¿Qué son?
Los lentes de contacto corrigen tu visión de la misma manera que los lentes normales, pero son prácticamente invisibles – estos pequeños discos de plástico, ¡se colocan en la superficie de tu ojo! Los lentes de contacto son apropiados para personas que padecen de miopía (es decir, no pueden ver con claridad los objetos lejanos) o hipermetropía (no pueden ver con claridad objetos cercanos). Sin embargo, si tienes ojos extra sensibles, resequedad en los ojos o alergias severas, será mejor que te quedes con tus lentes normales.
Lentes de Contacto – ¿Por qué usarlos en vez de anteojos?
Quizá odias la manera en que tus anteojos se resbalan por tu nariz, o estás harto que los demás te llamen “cuatro ojos”. O quizá practicas algún deporte y los lentes te estorben. Estas son algunas razones por las que la gente se deshace de sus anteojos y cambia a lentes de contacto.
Lentes de Contacto – Diferentes tipos
Lentes de Contacto – Cuidados
Tu optometrista te enseñará como ponerte y quitarte tus lentes de contacto, pero depende de ti limpiarlos correctamente. Siempre lávate tus manos con agua y jabón antes de manipularlos, y usa una solución especial para lentes de contacto para limpiarlos, enjuagarlos y desinfectarlos todos los días. No utilices agua ni saliva para limpiarlos en un apuro. Estos los dañará y además, ¡es asqueroso! También, una vez cada semana deberás usar tabletas con enzimas limpiadoras para remover la acumulación de proteínas. Estas no son proteínas como las que comes, sino las proteínas que están en tus lágrimas y se acumulan en tus lentes, provocando que veas borroso. Si no limpias tus lentes de contacto diariamente, o si los usas por mucho tiempo, tu vista se puede poner borrosa, los ojos se te pueden resecar o poner rojos, o puedes adquirir infecciones oculares como úlcera de córnea debido a que tus ojos no reciben suficiente oxígeno. Así que asegúrate de darle un descanso a tus ojos usando anteojos durante la noche.

