Durante la segunda mitad de los años ochenta, el High Line fue casi completamente destruido. El grupo que apoyaba la destrucción de esta infraestructura, eran propietarios de varios terrenos ubicados debajo del puente elevado. Su intención era desarrollar el área que quedaría libre del puente.
Sin embargo, un residente de Chelsea, Peter Obletz, manifestó su incorfomidad protestando por la destrucción del puente.
Los esfuerzos de Obletz dieron frutos hasta finales de los noventa, cuando se funda la organización Amigos del High Line. Este grupo tenía por objetivo evitar la destrucción del puente y luchar por su preservación y desarrollo como espacio público.
Para principios de la década del 2000, un grupo de diseñadores, arquitector y urbanistas formaron un grupo de investigación acerca de las posibilidades de recuperar el High Line. Después de varios años de planeamiento y diseño, el High Line es ahora un espacio público. Algo muy similar a un parque eleva
Descubre la tradición del día de los muertos en San Andrés Mixquic, muy cerca de la Ciudad de México